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Dulce tentación tus labios. (+18 Jonathan)

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Dulce tentación tus labios. (+18 Jonathan)

Mensaje por Invitado el Mar Ene 26, 2010 10:02 pm

Era un viernes, un dichoso viernes ajetreado. Apresurada pero sin peso en sus manos (dado qué mayoritariamente sus amigos iban exhibiendo sus libros de literatura, filosofía y Arte. Las tres clases qué tenía qué impartir en su silla escuchando sordamente las revelaciones del profesor. Garabateó formas abstractas en su bloc, corazones peculiares y estrellitas con la pluma, regalo de su padre.

Un vaivén de horas se escudriñaban en el péndulo apunto de estallarse en las mentes inoportunas de los estudiantes, todos prescindían de un toque hueco de la alarma, aparato qué avisaba para todos la tentada tarde caía a las tres de la tarde. Apoderó magnifica posición para su última y admirada clase, ponerse en primera fila, pues la mujer de cabellos alborotados y facciones finas de nostalgia advertía una clase sin bostezos o preguntas absurdas, en el hoyo de una demanda retórica. Liquidó la concluida lección en una frase lustrada: ‘’Qué pasen un viernes, y un fin de semana lo más enriquecedor posible muchachos’’. Ilse lució una sonrisa satisfactoria y alentadora para tomar entre sus manos la barandilla de las escaleras hacía el piso inferior.

Miles de pensamientos cavilaban en su mente, no podía negar qué un fin de semana para ella podía ser sofocante. Eso le hacía más divertida a la hora de pensar los penúltimos días en sus próximas concentraciones. Cómo cada tarde peregrinó al borde de la piscina climatizada y bien cultivada. La luz era su fe de un viernes sin tormenta o cielo encapotado, disminuyó sus pasos al agudizar pisadas continuas acechándola cerca suya. A la rubia se le cortó la respiración exactamente al reconocer el semblante más apreciado e incitador qué cualquier hombre podía poseer. Y ese no era el de su novio.

Sus párpados se cerraron pensando qué era obra de una pura fantasía, notó el cálido roce de sus manos inusualmente apegados a su muslo derecho acordado debajo de su falda caqui, estiró el cuello mordiéndose el labio inferior del placer al apreciar su saliva paulatinamente recorriendo su bien estirado cuello.

Nadie se encontraba allí, todos los viernes el gentío se agrupaba en la puerta del instituto. Los únicos qué persistían eran Ilse y su profesor, amigo y virtuoso hombre varonil provocativo. Jonathan.

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Re: Dulce tentación tus labios. (+18 Jonathan)

Mensaje por Jonathan Tyler el Miér Ene 27, 2010 4:00 am

14:59 PM

¿Por qué precisamente hoy deseaba como nunca que finalizara el día? Viernes... algo que a mi pesar, tenía que soportar como el resto de los días. Pues si tenía algo en común con los demás estudiantes que asistian a clase, era el afán para que empezara el codiciado fin de semana. El día, en general, había transcurrido con una lentitud insoportable. Podía contar con la suerte, que apenas faltaban:

3, 2, 1...

La ensordecedora alarma indicando el final de la clase. Sin duda, necesitaba relajarme, distraerme, pensar en otras cosas que no tuvieran nada que ver con el trabajo. Me dediqué a despedir a los alumnos con una sonrisa, ellos me devolvían la despedida por mera costumbre. (Nada de cortesía o respeto, así era la juventud a día de hoy) Preferí omitir las miraditas de algunas chicas en especial cuando salieron de la clase. Ni siquiera un Viernes era la excepción para no quedarme unos minutos más para preparar la clase del próximo Lunes. En mi trabajo, derrochaba responsabilidad.

14:20 PM

Me desabroché uno de los botónes de la camisa negra que se ajustaba a mi cuerpo en su perfección; el día era sofocante. "Llaves del vehículo, móvil, y la maleta". Observé por última vez la mesa del profesorado para percatarme que no me dejaba ningún objeto que me perteneciera, y salí de allí. Al bajar las escaleras que daban con el piso inferior y por ende, al exterior donde se encontraba la piscina climatizada, me encontré con las curvas de una muchacha rubia que encandilarían a cualquiera. Aquel cuerpo despampanante tenía dueña; Ilse Geudar. Alumna de úndecimo curso, y con la cual, mantenía una relación... algo especial. No era un simple desliz, nuestros encuentros eran más perseverantes.

Dejé la maleta hacia en un rincón del suelo, mientras mis ojos la seguían desnudando con la mirada, destellando deseo y malicia imposible de ingnorar ante la hermosa musa presente. Al parecer, -y como era de esperar- se percató de mi presencia, no obstante, siguió observandome; en silencio, como si meditara el hecho de que verdaderamente me encontraba allí, con ella.

Me acerqué a la joven con avidez antes de que pudiera siquiera articular palabra. Una de mis manos se coló provocativamente debajo de su falda, hasta llegar a su muslo y acariciárselo con destreza y sensualidad. Aproveché la cercanía para empujarla hacia a mí, en un ataque de deseo y lujuria, para que nuestros cuerpos se amoldaran a la perfección. Incliné la cabeza por la altura que nos diferenciaba y con la punta de la lengua recorrí su cuello en su totalidad, dejando un rastro húmedo en él. Seguí el mismo recorrido, que llegaba hasta por debajo de su oreja y volvía a aquel hueso tan particular. Cortos besos, suaves, incitantes. Mas cuando finalicé, mis dientes mordieron la piel de su cuello, respirando sobre aquel lugar. Excitante…

Mis dedos seguían trazando un mapa invisible sobre su cálida y apetitosa piel. Incluso su corta falda empezaba a ser una molestia, quería tocar hasta el hartazgo... y eso sólo era el principio. - No te he visto en toda la semana, ¿acaso tu novio logra entretenerte más que yo? - formulé una sonrisa sobre su cuello, cerca de su clavícula, presionando mis labios contra el lóbulo de su oreja para atraparlo y lamerlo lentamente, como cuan delicioso manjar.
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Jonathan Tyler

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